Entonan manifestantes himno frente a antimotines

Alrededor de mil ciudadanos, que se manifestaban en contra del gasolinazo en la caseta de peaje Camargo, enfrentaron la mañana de ayer al cuerpo Antimotines de la Policía Federal con las manos en alto, hincados y cantando el Himno Nacional a una sola voz. La acción desconcertó por completo a las fuerzas del orden enviadas por la federación y el Estado para desalojarlos y retomar el control del área de cobro carretero, por lo que debieron ceder y entablar negociaciones con los líderes.

La tensión inició poco antes de las 11 horas, cuando una avanzada de la Policía Federal arribó a la caseta de peaje. Luego de compartir que la orden era pedir que abandonaran el sitio de manera pacífica, el grupo de cerca de 30 agentes federales acordó con la parte protestante que todo continuará igual pero sin bloqueos ni desmanes.

Minutos más tarde, a bordo de 3 camiones, llegaron alrededor de 200 elementos pertrechados con escudos, cascos y macanas. Luego de convocar a orden cerrado, la falange comenzó a avanzar contra el grupo de personas, golpeando las macanas contra los escudos para generar un ruido intimidante. El enfrentamiento era inminente. La “fuerza pública” referida por el gobernador Javier Corral en su posicionamiento del martes por la tarde, había llegado a Camargo luego de desalojar la mayoría de las vías en el Estado.

Cuando la escena estaba más que preparada para la violencia, surgió lo increíble. Los casi mil manifestantes comenzaron a levantar los brazos para mostrar que no portaban arma alguna, en secuencia tocaron tierra con las rodillas y comenzaron a entonar, a una sola voz, el Himno Nacional. Los elementos reflejaron desconcierto de inmediato. Nadie respondía a los empujones con los escudos y los gritos no eran insultos sino una invitación al diálogo. Personas tendían la mano a los oficiales diciéndoles que eran mexicanos y también víctimas de los malos gobiernos, como todos los que ahí se encontraban.

Al ver la situación, el comandante en jefe de los federales, identificado como Teófilo Gutiérrez, ordenó a sus hombres dar un paso atrás y convocar a los líderes ciudadanos Arturo Rey, Francisco Barajas, Jorge González, René Flores y Guillermo Briseño, a una charla al margen. Finalmente, sin que se registrara un solo golpe o agresión, los grupos acordaron que el flujo vehicular continuará sin pago por la caseta y cada falange retrocedió a los costados.

Lo ocurrido la mañana de ayer en ese punto, sin precedente alguno, permanecerá en la historia. Quedó claro que tarde o temprano, otro, inclusive el mismo grupo retornará para cumplir la orden de desalojo. Sin embargo, la ciudadanía se encontró con esa esencia solidaria perdida en una imagen auto impuesta de ser una comunidad desunida, agresiva y proclive a las luchas internas.

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