A-50U

Moscú envió a su aeronave de reconocimiento más avanzada a volar alrededor de la península coreana durante las maniobras Ulchi-Freedom Guardian, que reúnen a casi 20.000 soldados de Washington. El A-50U puede monitorear hasta 150 objetivos a la vez en un rango de 230 kilómetros y reportar toda esa información a los centros de control

En medio de fuertes tensiones entre Corea del Norte y la comunidad internacional que parecen ir en alza, Rusia envió la semana pasada una flotilla de aviones de guerra avanzados a volar sobre aguas internacionales alrededor de la península coreana.

El “ala” rusa voló por el Océano Pacífico, el Mar del Japón, el Mar Amarillo y el Mar de la China Oriental, y estuvo compuesta de dos bombarderos nucleares Tu-95MS, su escolta de dos cazas Su-35S y una quinta aeronave que no pasó inadvertida para los países involucrados en la región: el avión espía A-50U “abejorro”.

En un momento incluso fueron escoltados por cazas de Corea del Sur y Japón, que detectaron su presencia.

Además de traer más equipamiento militar a una zona muy congestionada, el vuelo “de rutina”, según las autoridades rusas citadas por la agencia Sputnik, coincidió con el inicio de los ejercicios militares Ulchi-Freedom Guardian entre Corea del Sur y Estados Unidos.

En total, unas 50.000 tropas de Seúl y 17.500 de Washington se encuentran en plena etapa de maniobras, junto a un importante equipamiento militar.

Los ejercicios han sido denunciados por Corea del Norte como una “explícita expresión de hostilidad” que podrían “convertirse en combates reales”. El régimen norcoreano incluso pareció responder con una peligrosa prueba de misiles realizada este martes, con un proyectil que voló por encima de Japón.

Pero también han generado críticas de Rusia, cuyo Ministerio de Exteriores ha señalado que las maniobras no contribuyen a reducir las tensiones en la región. “Como resultado de llenar la región de armas un movimiento desafortunado o incluso un accidente puede generar un conflicto militar”, señaló el viernes la portavoz Maria Zakharova, según Sputnik.

La funcionaria no se refirió, sin embargo, al rol que podrían cumplir los bombarderos nucleares y el avión espía enviados por Moscú en coincidencia con los ejercicios.

El imponente Beriev A-50U es un “gigantesco centro de procesamiento de datos volador” utilizado para “detectar y seguir blancos aéreos, terrestres y marítimos”, describe Sputnik.

También se comunica con los centros de mando de las fuerzas armadas rusas y puede por sí mismo dirigir las operaciones de hasta 12 cazas.

Se trata de una variación del transporte Ilyushin Il-76 convertido en un avión de “alerta temprana y control aéreo”. El A-50U comenzó a volar en 1984 y se fabricó hasta 1992.

Su inmenso radar montado sobre el fuselaje puede detectar y monitorear hasta 150 objetivos al mismo tiempo en un radio de 230 kilómetros. Para blancos más grandes, como portaaviones, el alcance llega a los 400 kilómetros.

En tanto este avión avanzado de reconocimiento tiene una autonomía de 7.500 kilómetros y la capacidad de abastecerse en vuelo, por lo que puede mantener sus actividades de detección por largos períodos de tiempo.

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